ZAD, por la autodefensa y la comunidad

Artículo de Alèssi Dell’Umbria a propósito de las noticias de la ZAD de Notre-Dame-des-Landes, publicado en lundimatin y traducido por Artillería Inmanente.

Yo escogí una vida de pastor de ovejas y de horticultor. Antes que nada, quería escapar de la nada del salariado. Frente al horizonte saturado de la sociedad industrial, me habría podido satisfacer con una discreta frecuentación de lo vivo: un jardincito, un corralito, dos o tres ovejas, algunos huertos… […] Pero tuve este presentimiento tenaz: que a estas pequeñas frecuentaciones de la naturaleza les hace falta algo, o más bien, que, de una frecuentación, uno puede siempre abstenerse; y que eso, confusamente, yo no lo quería. Por el contrario, yo buscaba ser tomado. Yannick Ogor, Le paysan impossible

Hace ya once días que los habitantes de la ZAD de Notre-Dame-des-Landes están expuestos a un ataque militar en regla. Dos mil ciento cincuenta gendarmes móviles, entre los cuales hay que contar perros rastreadores, varios vehículos blindados y dos helicópteros, participan en esta operación, acompañados de drones de vigilancia. Al día de hoy, la Gendarmería Móvil habrá tirado 8000 granadas lacrimógenas y 3000 granadas explosivas, causando doscientos heridos de los cuales unos diez están gravemente afectados; incluso puede considerarse un milagro que todavía no haya habido muertos en nuestras filas, visto el nivel de violencia empleado por los militares. La práctica totalidad de las construcciones de madera edificadas desde el otoño de 2012, construidas al Este de la carretera departamental 81, ha quedado destruida. No se conservan hasta hoy más que las construcciones en estructuras rígidas, a las cuales muy probablemente el Estado va a intentar desalojar en la próxima semana, algo que concierne principalmente a la zona Oeste de la ZAD, en particular las Fosses Noires, la Grée, la Wardine, Bellevue, el Liminbout y St Jean du Tertre. Sigue leyendo

Anuncios