Cuando los comunes se te cuelan en casa.

Afortunadamente hay colectivos que no creen necesario festejar con los partidos para avanzar en sus proyectos, que buscan crear espacios de libertad, donde construir autónomamente, donde pelear por la emancipación social, con independencia del estado, de los gobiernos de turno y de los partidos burgueses, y también de los partidos y grupos de izquierda.

El activismo se presenta a las elecciones

Sin V de vivienda y el movimiento antiglobalización no habría 15M, y sin el movimiento 15M no se habría dado la ramificación de candidaturas salidas de espacios de movilización social. A partir de 2013 aparecen partidos políticos y plataformas creados o vinculados a miembros del 15M y en adelante, algunas llegaran a los gobiernos municipales. La aparición de estas fuerzas de izquierda y progresistas canaliza las reivindicaciones de estos movimientos hacia políticas electorales para alcanzar el gobierno, reforzando la democracia representativa mediante la participación y las consultas. <<Participación ciudadana>> ese procedimiento que, bajo la dirección mediadora y negociante de una administración tiene la función de amortiguar una posible oposición a un proyecto oficial. Recordemos ahora cuan determinante fue la <<participación ciudadana>> para hacer funcionar el modelo socialdemócrata alemán de estado keynesiano. Y como un nuevo partido llamado Die Grünen ( Los Verdes), que en su programa representaba la nueva izquierda salida del mayo del 68 –propugnando inicialmente las concepciones de democracia de base, de rotación en los cargos, de limitación de mandato, de funcionamiento asambleario- una vez menguó el protagonismo de los movimientos sociales, mantuvo solo la estructura parlamentaria del partido, convirtiéndose en un partido como cualquier otro. Los Verdes, desde el gobierno federal en Berlín reprodujeron las mismas formas que ellos mismos habían cuestionado o al menos puesto en discusión. Asimismo ya habían ayudado a debilitar los movimientos de base y a vaciar de respuesta social las calles de Alemania. La trayectoria de los Verdes debería llevarnos a alguna reflexión: esta renovación de los partidos políticos y sus propuestas dirigidas a <<mejorar>> el sistema sirven para una mayor operatividad del mismo. Y es que los partidos son parte del problema.

En junio de 2014 se dio a conocer Barcelona en Común (BeC) -inicialmente llamada Ganemos Barcelona-, plataforma política promovida por la ex-activista Ada Colau, con el objetivo de presentarse a las elecciones municipales. En este proyecto confluyen los partidos Equo, Izquierda Unida y Alternativa (EuiA), Iniciativa por Cataluña Verdes (ICV), Podemos y Proceso Constituyente. Mientras que Podemos había probado de establecer una conexión con la indignación que mostraba el 15M, BeC quiso aprovechar la oportunidad que era ser la principal herencia de las Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). Se presentan a las elecciones, asumiendo propuestas de colectivos sociales como propias sin aplicarlas una vez han llegado al gobierno municipal, y por el contrario asumiendo posiciones pactistas y oportunistas. En los siguientes años vemos como estos movimientos sociales han perdido espacios de acción, han sido apartados, subordinados o cooptados por el nuevo gobierno, que hará concesiones a algunos colectivos buscando la paz social. Así Ada Colau deja de actuar como activista para actuar con el disfraz épico de alcaldesa, identificándose a menudo con el espíritu del primer maragallismo. El gobierno de los comunes creó expectativas y esperanzas en amplios sectores, esperanzas que, al poco de andar, fueron traicionadas al constatar que las políticas de BeC iban encaminadas en cierto modo a reconciliar e integrar en la reproducción del capital.

Entonces ¿quién compone estos “buenos” gobiernos afines al activismo social autónomo y anticapitalista? En el estado español los Partidos y Sindicatos fueron legalizados por el franquismo que mantuvo intocable su aparato burócrata, una representación democrática de la dictadura que tenía lugar cuando en el resto del mundo el parlamentarismo ya no era más que una parodia. Los profesionales de la política podrán fingir representar diferentes opciones de un mismo orden mientras representan intereses particulares, podrán introducir cambios en el escenario político siempre que no afecten al mercado capitalista mundial -que es donde verdaderamente se dirimen los intereses de la clase dominante.

Todos los partidos pertenecen al orden burgués. Nosotros no conocemos ni estados ni gobiernos que permitan la existencia de realidades que no sean controladas o administradas por ellos mismos, y decimos que al entrar en contacto con sus estrategias de poder y acumulación se corre el riesgo de que la autonomía de los movimientos de base se vea instrumentalizada, tomando el rol de correa de transmisión de decisiones tomadas en instancias superiores, de reivindicaciones corporativas o de prácticas clientelares. Esta izquierda administradora del poder político funciona de acuerdo a los intereses de partido y tendrá en cuenta los movimientos sociales, tanto como los puedan utilizar para llegar al gobierno.

A La conquista de los centros sociales

Dentro de sectores cercanos a los comunes y, como no decirlo, desde la universidad se discuten estrategias para inmiscuirse en espacios liberados, estudiarlos con la idea de recuperar la lucha en beneficio propio. Una de las ideas más extendidas es la de conseguir una normativa dirigida a convertir en bienes comunes los centros sociales okupados. En Barcelona, ​​BeC ha estado intentando por un lado legalizar CSO’s concretos que les sirvieran de referentes para este tipo de políticas, y por otro, modificar leyes para crear las condiciones para legalizar espacios ocupados bajo un régimen jurídico especial. Por supuesto, también movilizan a la academia para estudiar precedentes a nivel internacional, los marcos legales existentes que podrían usarse, la evolución histórica de negociaciones entre movimientos e instituciones, etc. Parece que buscan encarnar aquellas palabras de Arturo Mas en el Parlamento poco antes del 9N Cuando soltó aquello de «la tarea de los buenos políticos se soldar la legitimidad con la legalidad ».

Pero es que a nosotros nos gustan los ladrones y no los señores. Es decir, los y las desheredadas de este mundo poco nos importa que políticamente, judicialmente y socialmente se considere la okupación un crimen, que esté tipificada como delito, por cierto junto a otras actividades, corno robar, cometer fraude, etc. Con las que en cierta forma estamos hermanadas. No podemos estar de acuerdo En alejarnos de estas otras prácticas consideradas delictivas y salvar la okupación, librándola de su estatus de crimen. Lo que seguro, seguro queremos es que no tengan, una pena asignada. Porque evidentemente la okupación está legitimada, varias décadas de lucha lo corroboran, luchas contra los propietarios, la policía, en las calles y en los juzgados.

Afortunadamente hay colectivos que no creen necesario festejar con los partidos para avanzar en sus proyectos, que buscan crear espacios de libertad, donde construir autónomamente, donde pelear por la emancipación social, con independencia del estado, de los gobiernos de turno y de los partidos burgueses, y también de los partidos y grupos de izquierda .Parece claro que si no queremos caer en las garras de las instituciones estatales no podemos seguir batallando de la misma manera que antes con este gobierno de los comunes. La situación actual hace necesaria la invención de nuevas formas que eviten tanto la cooptación como la marginalización de los movimientos, ¿o quizás deberíamos fomentar precisamente la marginalidad, manteniéndonos al margen ensanchando las grietas de un sistema de cual queremos salir? Este nuevo contexto es la oportunidad para la creación de nuevas capacidades, nuevas prácticas y nuevos conceptos.

Algunos casos de algunas kasas y otros espacios ocupados

Durante el mandato de Barcelona en Común en el Ayuntamiento de Karcelona han sido desalojados algunos proyectos okupados siendo el espacio propiedad municipal, y otras de propiedad privada han recibido presiones directa o indirectamente por parte de este Ayuntamierda .

CSOA Transformadores

EI mes de julio de 2015 se okupa en la calle Ausiás Marc un edificio municipal que había sido desde los años 80 un centro cívico de jóvenes, y que llevaba sin actividad 7 años, el proyecto se define desde un principio como un centro social okupado anarquista. Esta es la primera okupación de un edificio propiedad del consistorio que le toca gestionar el nuevo equipo de gobierno de Barcelona en Común. El ayuntamiento, que no tenía ningún plan para el espacio hasta el momento, anuncia a toda prisa que tiene previsto un proyecto más adelante, una vez desalojado Transformadores, el ayuntamiento cuenta la propuesta que consisten en retomar el proyecto del ayuntamiento de CiU con el alcalde Trias. EI concejal de Cultura de ese momento, Jaime Asens, hace aproximaciones en un par de ocasiones a título individual, presentándose como alguien que puede intermediar, y para explicar que el lugar es problemático pero que se podría buscar otro espacio de propiedad municipal que no generara conflicto. Por parte de la asamblea del CSOA se decide que no interesa pactar. Durante los 9 meses que duro la okupación, toda comunicación oficial fue en este sentido: saliendo la cuestión de posibles negociaciones de manera informal o con la aparición de Jaime Asens o a través de la abogada del CSOA. En menos de un mes el ayuntamierda abre un expediente de desahucio y envía una carta al espacio indicando que debe quedar vacío, mientras que extraoficialmente continúa manifestando que intentará negociar la situación para que el desalojo no sea inmediato y encontrar una solución. Por lo menos, todo muy ambiguo. Lo más probable es que en aquellos momentos el consistorio estuviera valorando a que se enfrentaba políticamente, y que estuviera alargando un poco ese tiempo para retrasar el momento de conflicto. Plantean que por medidas de seguridad necesitan comprobar en qué estado se encuentra el edificio, que se debe hacerse una inspección. Desde el CSOA exigen que se les informe de la fecha del desalojo, creen que lo que quiere el equipo de gobierno se tener una excusa para hacer pública la razón por la que los echan, buscar argumentos como que el espacio no cumple los requisitos estructurales o de seguridad. En medio de esta discusión desalojan el CSOA Transformadores el 4 de abril de 2016, el ayuntamiento les escribe para decir que les duele que se haya precipitado.

Lo cierto es que una vez confirmaron que había un sector que estaba en contra del CSOA y que las fuerzas del mismo quizá no eran tan peligrosas tiraron adelante. Después del desalojo quedó cerrado el proceso sin tener que pagar ningún multa, pero tiempo más tarde un compañero de CSOA recibió una notificación que le exigía cubrir los gastos por el consumo de electricidad durante los meses de okupación, que llegaban a los 2000€. Resulta que mientras el espacio había sido vacío e inactivo, el ayuntamiento había estado pagando por los gastos de electricidad contratados unos 200€ al mes, lo que el CSOA Transformadores hubiera consumido era una miseria comparado con 7 años de no consumo pero negocio para Endesa. Enseguida que desalojaron comenzaron a derribar. A día de hoy el espacio, en manos del distrito, continúa inactivo.

La REA. Residencia de Estudiantes Autogestionada

EI mes de marzo de 2016 se okupa un edificio municipal en el barrio del Raval con la idea de hacer una residencia de estudiantes y un CSO. Aunque el proyecto no está suficientemente concretado la necesidad habitacional acelera la okupación. Se escoge la antigua escuela de adultos Francisco Layret que estaba en desuso desde el año 2007 y en estado de abandono desde 2011. El primer día que se hace pública la okupación el distrito de Ciudad Vieja se pone en contacto e informa que el edificio tiene problemas estructurales y que la gente que lo okupa debe irse. Cuando se les pide el informe que lo atestigüe, la respuesta del ayuntamiento es que ese informe ha desaparecido. Se personaron los bomberos que hicieron un diagnóstico del espacio y determinaron que no había peligro de derrumbamiento. De esta primera conversación con el distrito se concretó una reunión, de la que se salió con un acuerdo: Se podrían quedar en el espacio hasta que a los 2 o 3 años se iniciaran las obras del proyecto de escuela de músicos.

Las condiciones que pone el consistorio son: 1. Que se respeten los derecho humanos 2. Que no se celebren fiestas que dejen entrar a sus técnicos aparejadores y arquitectos porqué necesitan un hacer un informe para elaborar el proyecto. No todas las personas de la REA entienden estas conversaciones de la misma manera. Tuvieron varias reuniones durante el tiempo que duró el espacio y varias visitas de los arquitectos. En una conversación en la primavera de 2017 El distrito informa que según los técnicos el edificio está en peligro y puede derrumbarse y marca la fecha de 28 de junio para que los7las ocupantes se vayan. La REA se niega a marcharse y prepara un contra informe. El ayuntamiento argumenta que solo aceptará un Certificado de Solidez. Desalojan la REA en un primer momento el 1 de diciembre y es reokupada en 10 días, volviendo a ser desalojada el 8 de enero 2018 con cargas y gaseados por parte de la Guardia urbana contra los/ las estudiantes y vecinos/as que se encuentran concentrados. Cierran inmediatamente el edificio y en no se hacen obras hasta que el 1 de mayo de 2019, dentro de los actos del primero de mayo libertario, se reokupa la finca y se renombra como CSO Mayday .

Kiosko Okupado en st. Andrés.

El 23 de abril de 2016 se okupa un quiosco propiedad del Ayuntamiento con la idea de abrir cada sábado para difundir la cultura popular y que la gente vuelva a las calles y a disfrutar de las relaciones de vecindad. A las pocas semanas de abrir el Kiosko la Guardia Urbana (GU) hace un informe en contra de la actividad y toma identificaciones. A título personal el jefe de seguridad de la GU del Distrito ofrece una cesión en precario y hacer las reformas necesarias, al tiempo que asegura que no hay ninguna denuncia interpuesta. La respuesta del Kiosko es no aceptar ninguna subvención ni arreglo, pues lo que quieren es que les dejen tranquilos. Una semana después de esta conversación se enteran por casualidad que hay obreros del ayuntamiento en el Kiosko, con presencia de la GU, con la intención de derribarlo. Se hace una concentración que detiene el derribo y también un grupo de solidarias se dirige al Distrito a presionar. Como respuesta a la situación vivida se okupa también el Kiosko del lado y se amplían los metros ilegales de parada en la calle. El Kiosko okupado abre todos los sábados en la Pl. Orfila del Palomar

Bloques okupados en la calle del Pont.

En agosto del año 2015 un grupo de gente okupa la casa ubicada en el número 4 de la calle del Pont, una finca abandonada que había sido okupada con anterioridad. Se trata de un edificio que el Ayuntamiento de Barcelona ha adquirido mediante expropiación, para hacer un equipamiento cultural. Rápidamente aparecen técnicos y representantes institucionales -entre ellos, la ex-concejala del Distrito de St. Andreu- y en las conversaciones informan que no tienen ningún plan definido ni factible para el edificio y que les está bien que mientras tanto se le dé un uso. El consistorio ofrece la posibilidad de llegar a alguna tipo acuerdo mediante una ayuda económica o técnica de cara a las reformas, al vez que paralelamente inician el proceso administrativo de desahucio. La decisión del colectivo de gente que vive ahí es la de no llegar a ningún tipo de pacto, pero si mantener conversaciones, creen que mientras duren las negociaciones no habrá desahucio. El ayuntamiento también mantiene conversaciones, pero de otro tipo, con un vecino que no se había ido por la expropiación, en este caso le presionan y acosan porque se vaya. Posteriormente, acceden al número 2 de la misma calle con intención de entrar a vivir, y se okupa también la finca número 6 con el objetivo de crear un huerto comunitario. Se trabaja en todas las casas para arreglar diferentes problemas derivados del desuso, invirtiendo tiempo, dinero, y esfuerzo con intención de mantener los edificios en buenas condiciones. Se mantienen las reuniones con los representantes de la administración en las que los técnicos hablan del valor histórico del edificio y de la intención de realizar un proyecto en el espacio, y de hacer un punto de información turístico y un albergue, lo que lleva a pensar que se están proyectando unas instalaciones turísticas. Finalmente el Distrito plantea una salida pactada de la casa: ofrece la cesión de 4 pisos del bloque de la derecha, y vaciar la casa de la izquierda. Quiere que entren sus técnicos para hacer un informe. La respuesta de los habitantes no aceptar la entrada de los técnicos del ayuntamiento y en cambio pedir un informe Arquitectos sin Fronteras. Un día sin previo aviso aparecen las excavadoras para derribar las naves de la parte de atrás, donde cogían el agua y donde vivía otra persona. Se hizo una convocatoria para frenar el derribo, se pudieron detener las obras y finalmente se tuvo que remodelar el plan urbanístico, reconvirtiendo aquel espacio en una plaza. Mientras duró la negociación estuvo parado el proceso administrativo de desahucio pero una vez las conversaciones se cortaron, se reanuda el proceso. Finalmente hubo una fecha abierta de desahucio, que se hizo efectiva el 11 de enero de 2017. Los habitantes se suben al tejado para oponerse al desalojo. La guardia urbana les denunció por resistencia pero finalmente se archivó. Hicieron una manifestación por el barrio para denunciar públicamente los hechos. Las casas siguen vacías. Les pusieron una alarma. En teoría los desalojaron porque el ayuntamiento tenía un proyecto y tenía presupuesto para llevarlo adelante, pero después de más de 2 años los bloques de la calle del Pont continúan cerrados y en desuso.

El Huerto del Chino

EI 27 de junio de 2009 con la idea de hacer una huerta comunitaria y un espacio vecinal, varios colectivos del barrio del Raval okupan un solar, propiedad de la familia Sande Couto, en la calle Reina Amalia 11, espacio que había albergado entre los años 2004 y 2007 la vivienda okupada y el CSOA RuïnAmàlia. Así nació “El Huerto del Chino”. Desde entonces, funcionó como un espacio abierto donde llevar a cabo actividades relacionadas con la agricultura así como otros actos culturales y políticos. Durante casi 8 años no se produjo ninguna denuncia por parte de la propiedad ni del vecindario. En noviembre de 2016, a raíz de una queja por la supuesta presencia de ratas presentada por la administración de fincas de uno de los edificios de vecinos, un inspector del ayuntamiento se presentó en el espacio y desde fuera, sin entrar en ningún momento, y obviando el grafiti que ocupaba todo el muro de la calle que decía claramente «el Huerto del Chino», decidió denunciar la propiedad legal del espacio. El 14 de febrero de 2017, acogiéndose en esta denuncia, i con la excusa de la desratización del espacio, la propiedad del solar hace entrar maquinaria y destruye por completo el huerto. Esto no era más que una excusa para intentar llevar a cabo un desalojo ilegal la concentración de gente la propiedad termina mostrando la denuncia del ayuntamiento que les insta a limpiar bajo amenaza de multa. Hay decir que nunca pidieron las licencias correspondientes para llevar a cabo la desratización, la destrucción de la huerta y las obras. El ayuntamierda de BeC intentó cerrar el expediente lo más rápido posible, extravió documentación y en todo de proceso ocultó información. Con anterioridad, el colectivo de las huerteras del Chino habían recibido visitas de gente que les ofrecía dinero a cambio de marcharse del huerto, raíz de la su negativa a irse hubieron coacciones, se encontraron la puerta tirada en el suelo y algunos destrozos en el interior. Tras la destrucción del huerto deciden recuperar el espacio, consiguen parar un intento de bloquear la puerta de acceso al huerto e inician su reconstrucción. Paralelamente las usuarias del espacio solicitan al ayuntamierda toda la documentación, se personan alegando interés legítimo y el 21 de marzo tramitan una querella contra la propiedad por un delito de coacciones y otro de daños, querella que finalmente no prosperará. El Distrito se ofrece a mediar. Se dan una serie de encuentros entre el colectivo y los consejeros técnicos, con la concejala de Ciudad Vieja, Gala Pin y con servicios jurídicos. En las reuniones los representantes de la administració son receptivos, se muestran afectados por la situación, luego entran en sus despachos y se les olvida.El colectivo hace dos propuestas al ayuntamiento: que recalifique los terrenos o que compre el solar. La idea es seguir okupando el espacio y gestionarlo sea quien sea el propietario. Hicieron instancias, adjuntaron documentación, ya pesar de estar la administración obligada a contestar en un mes, nunca recibieron respuesta. Desde la primavera viven diferentes intentos de hacerlas fuera, les tapian la entrada y consiguen detener la obra, les sueldan las puertas y vuelven a entrar, hasta que la mañana del 27 de noviembre de 2017 una comitiva de la propiedad, escoltada por los mozos de esquadra rompe el candado y entra, sin ningún tipo de orden judicial, entran con una licencia del ayuntamiento que les permite hacer unas catas del suelo para poder presentar el proyecto urbanístico. A finales de noviembre y en el mes de diciembre, el colectivo no tenía suficiente fuerza humana y no pudieron reokupar porque no podían hacer las permanencias. La propiedad después del desalojo contrató dos seguratas 24 horas durante unas cuantas semanas. El espacio hoy en dia sigue cerrado.

LA OKUPACIÓN QUE CEDE SE SUICIDA

Ahora más que nunca, okupa tú también

Actualmente la okupación es una práctica realizada por gente de diferentes tradiciones, con diferentes objetivos y formas de entenderla. Hay quien okupa por necesidades individuales o familiares, o quien lo hace por convicciones políticas; Hay quien se define como «okupa» y otras no; Hay quien tiene la voluntad de construir comunidad o quien ve una manera provisional de conseguir un techo; Hay quien considera la okupación como una herramienta contra la propiedad privada y quien ve una forma de pedir a la administración vivienda digna y accesible; Hay quien busca la estabilidad del espacio llegando a un acuerdo y quien se resiste con todas sus fuerzas a un desalojo.

La okupación es un medio, nunca un fin. Tiene una fuerza tremenda: Señala la especulación inmobiliaria y la gentrificación que destruyen barrios enteros, expulsando a vecinxs de toda la vida, gente sin recursos y migrantes; Hace hincapié en dar respuesta a la dificultad de acceder a una vivienda y a espacios comunitarios; Y al mismo tiempo, se crean a su alrededor, redes y relaciones sociales capaces de transformar lo cotidiano.

Desde la Oficina para la Okupación de Karcelona entendemos la okupación como una herramienta que cuestiona el principio de propiedad, y por tanto, la desposesión. La okupación muestra una manera de atacar para conquistar nuestras peticiones concretas, sin esperar. Los centros sociales okupados (CSO’s) nos enseñan a reapropiarnos, a resistir, a crear. Defendemos vivir de esta manera, poder desarrollar nuestros proyectos autónomos, más allá de la legalidad, nosotros hablamos de otro lugar que habitar, otras relaciones, de otra Vida, y es fundamental no perder estas raíces en el diálogo o en la confrontación.

• Ante un pacto, ¿qué es una victoria que es un fracaso?

Aunque la legalización es común al movimiento de okupación de otros países, en España no es un hecho frecuente y es considerado un debilitamiento del movimiento. Entre lxs que pactan y Ixs que no pactan se augura una posible separación, como sucedió en otros lugares de Europa, diferenciando entre okupas buenxs y malxs. La legalización puede afectar negativamente a otras experiencias y hacer más fácil tanto los abusos de los propietarios como los desalojos.

Mantener conversaciones con la propiedad o iniciar una negociación pueden servir como estrategia para ganar tiempo y conseguir más información. Pero mientras que las conversaciones no comprometen a las partes, en las negociaciones el objetivo es llegar a un acuerdo entre Ixs interesadxs. Así, ¿la decisión de legalizar un CSO, compete únicamente exclusivamente a las personas que lo gestionan o que viven en él? Difícilmente una negociación será equitativa cuando no se hace entre iguales, vemos la mayoría de veces como la administración pretende mostrarse dialogante de cara a la opinión publica pero lo cierto es que no comparte en absoluto las propuestas de autogobierno de losespacios liberados. Al entablar una negociación entre la administración y un espacio okupado es fundamental que se abra un debate de forma pública, de otro modo, el proceso puede ser conducido dócilmente por los profesionales de la política. El hermetismo alrededor de las conversaciones denota desconfianza del grupo negociador en el resto de compañeras, miedo a ser juzgadx y/o rechazadx, y posibilita que prevalezcan los criterios particulares e intereses personales. Este secretismo en los pactos es una condición impuesta por las instituciones para tratar de esconder sus trapicheos y favorecer la separación entre Ixs que okupan. En Karcelona, ​​una negociación puede traer como consecuencia para el proyecto okupado el quedarse prácticamente solo en lo que a apoyo por parte de movimientos sociales anticapitalistas se refiere, y apoyarse en colectivos integrados o recuperados por el ayuntamiento por su gran proyecto de ciudad-mercancía con tintes <<alternativo>>.

Es previsible que durante las conversaciones para legalizar un espacio liberado aparezcan problemas internos en el seno del proyecto y sea bastante difícil llegar a un consenso fuerte -entre aquellxs que quieren salvaguardar lo conquistado, entendiendo la cesión como una oportunidad para garantizar el proyecto, y aquellxs que apuestan por la confrontación, no reconociendo como interlocutores a la administración pública porque sería traicionar la propia trayectoria-. Demasiado a menudo en esta controversia una parte del colectivo acaba marchándose, presumiblemente aquellxs que se oponen al pacto, para dejar vía libre a un acuerdo y la continuidad del espacio. Una vez se ha negociado, es cuestión de tiempo que los contenidos y la línea política del proyecto originarios queden distorsionados, consecuencia de los nuevos aliados institucionales. En la práctica, la autogestión se va perdiendo y el espacio se convierte en una especie de centro cívico que da un servicio a la comunidad y disfruta de la amistad de la opinión pública. ¿Cómo desarrollar un proyecto autónomo colaborando con las instituciones? La práctica de reunirse con los gobernantes consigue moderar las posturas más antagónicas. Se acaba aceptando cualquier tipo de proposición, por muy alejada que esté de los principios de autogobierno, autonomía y anticapitalismo. Obtener convenios de ocupación del espacio después de negociaciones y pagar un alquiler da cierta estabilidad mediante el contrato y la transacción económica, pero ¿qué garantías reales existen de pervivencia del proyecto? Mientras que cada metro de la tierra tenga dueño, no hay ningún espacio seguro, siempre pueden expulsar te del lugar que habitas, que utilizas, tanto si lo construyó tu familia con sus propias manos como si firmaste una hipoteca un contrato de alquiler, la propiedad es un robo los propietarios disponen de los medios para desalojarte, ya sea mediante una expropiación, con «matones», o judicialmente por impago de cuotas finalización de contrato.

Un argumento que se escucha a menudo a la hora de justificar la legalización a Karcelona, ​​es que no podemos extraer conclusiones de lo ocurrido en otros países porque son contextos diferentes. Cuando se hacen comparaciones existe el peligro de caer en un análisis atemporal y descontextualizado, pero negarse a aprender de otras experiencias es andar a tientas. Del mismo modo que los aciertos de otros lugares deben servirnos de inspiración, los errores cometidos en todas partes son una fuente para beber í nutrirse. Teniendo en cuenta la situación de otros países de Europa, preferimos pensar que el fantasma de la despolitización aún no recorre toda la península pues se dan casos en los que la administración, ante la fuerza de los proyectos, decide retirarse y no optar por la vía del desalojo (como ejemplo el Centro Social Autogestionado Can Vias que en 2014 vivió un intento de desalojo y derribo parcial por parte del ayuntamiento de Karcelona).

Por otra parte desde el movimiento vecinal se han llevado a cabo proyectos de negociación con la administración para conseguir la cesión de un espacio que no han generado ningún enfrentamiento entre las diferentes posturas, al no plantearse como una alternativa a las okupaciones sino como una vía propia de los movimientos que lo impulsan. Desde un punto de vista estratégico hay quien plantea que es posible desarrollar un proyecto autónomo y gestionado desde la participación vecinal y al mismo tiempo cooperar con las instituciones. Señalan que lo importante es que las condiciones de colaboración queden establecidas con total claridad y respeten la autonomía del centro en la definición y gestión del proyecto.

• Aceptar la derrota sin luchar.

Si concebimos la práctica de la okupación como una acción contraria a la existencia de la propiedad privada (pilar del capitalismo, del estado y del patriarcado) entonces no admitimos ningún tipo de negociación, esto supondría aceptar las reglas del juego, la legalidad vigente impuesta para que pueda funcionar la dictadura de la minoría que tiene el poder, y eso sería aceptar la derrota sin luchar. Pensar en dar un marco legal a una situación que conscientemente subvierte la legalidad significa pretender por derecho lo que ya se ha conseguido de hecho. Derecho, ese instrumento de regulación y normalización de las sociedades modernas.

Un pacto consiste en capitalizar la amenaza creada por el movimiento, lo que requiere la existencia previa de un conflicto. Al reducir la enemistad sobre el grupo mediante el pacto, se deja asiladxs a lxs compañeras que no quieren o no pueden acceder a la negociación. Y aun sintiéndose menos insegurxs, los que quieren legalizarse también serán reprimidxs en la medida que sus acciones sean una amenaza para el orden público y la ley. De qué sirve, entonces? La legalización es una forma más de acabar con los espacios ocupados, exactamente como el desalojo, pero con el añadido de que a mucha gente le cuesta más posicionarse claramente en contra. La administración puede utilizar la negociación, no para llegar a un acuerdo con la gente concreta sino para marginar y criminalizar el resto. Con un gobierno de «izquierdas» en Karcelona, ​​este podría tratar de gestionar el conflicto, llevando a cabo una política para lograr un pacto “ejemplar” con algunos sectores de Ia okupación y dejar aislado al sector más radical que no quiere negociar, es decir, generar una división en el movimiento.

Como apareció en el texto de convocatoria a una asamblea interna (febrero 2018) para tratar las posibles legalizaciones a Karcelona:

<<Creemos que estos procesos de negociación son la continuación de lo que ha sido el papel de la izquierda institucional desde el franquismo como a modo de endulzar las relaciones sociales, tanto en la vertiente política como en la económica. En este sentido, el énfasis no es tanto en el pacto con la administración en sí sino que este no es fruto de ningún proceso de lucha, a más de una mistificación de la misma. Durante los últimos 30-40 años, hemos podido ver tanto en el ámbito laboral como en el vecinal que la cultura de lucha que llevara a mejoras sociales se ha ido transformando en la cultura de los despachos, de la gestión. Es evidente que un pacto producido por una lucha ayuda a generar una cultura de lucha, mientras que un pacto hecho a partir de política de despachos reproduce la cultura de la política institucional. Los procesos de legalización de los espacios ocupados que se están dando en Barcelona actualmente, y KM es un ejemplo, claramente no generan ninguna dinámica de lucha>>

En los años 90 el movimiento para la okupación apuesta no tanto por estabilizar espacios sino para visibilizar una crítica radical a las dinámicas del estado, manteniendo la tensión social y política, rechazando la intermediación institucional desde la concepción de la autonomía social. Actualmente conviven en la ciudad de Karcelona diferentes filosofías, la corriente que considera más importante la dinámica de choque ante las instituciones, la posición que defiende el uso de estrategias mixtas que combinan confrontación con la capacidad de producir efectos, y la vertiente más involucrada en campañas por el derecho a la vivienda. Aquí planteamos que algún movimiento debe desobedecer y no reconocer las instituciones públicas, y que esta amenaza de combate abierto contra el estado sirve también como medida de presión y de producción de cierto miedo al conflicto y contribuye a que puedan abrirse espacios de conquista mediante mediaciones institucionales (como ejemplo la reivindicación de Can Batlló en el barrio de La Bordeta y Santos).

Liberar la vida colonizada por mercancía.

En Karcelona, ​​paralelamente a las okupaciones, siempre han existido espacios legales o más seguros con los que se comparten valores o prácticas, aquellos que acogen una editorial o una radio, un espacio de salud o de crianza, un taller artesanal o una cooperativa … Del mismo modo, los CSO ‘s de la ciudad son espacios donde se han implicado muchas otras luchas sociales, corno la lucha obrera, el transfeminismo, el ecologismo, las luchas indígenas, de las personas presas … y esas otras luchas dan apoyo a la okupación. Se vital crear redes sociales e infraestructuras colectivas de apoyo, estas relaciones nos ayudan a sobrevivir. Queremos tener presente que la secuencia okupación-desalojo-okupación con la consiguiente mudanza, es un ciclo agotador, aún más si hay resistencia al desalojo y represión por la misma. Esto sumado al ciclo vital de cada uno, el envejecimiento, el tener personas a cargo, la falta de salud física y mental, nos condicionan a la hora de tomar decisiones y actuar.

Pero podemos encarar, de una manera amplia, los procesos de negociaciones entre la administración y los espacios ocupados buscando claves para llevar un funcionamiento subversivo, practicando la afinidad informal y una total horizontalidad. No sometiéndonos el curso marcado por las leyes penales. Combinando nuestras percepciones para desenmascarar fácilmente aquello que nos determina y nos oprime, y tener la fuerza de oponernos. Reapropiándonos. Reduciendo el coste de la vida, compartiendo las infraestructuras y las herramientas de uso cotidiano. Socializando nuestros conocimientos, aprendiendo las unas de las otras para acabar siendo más polivalentes y autónomas. El autogobierno necesita de la máxima libertad para poder crecer.

Haciendo tratos infravalora la lucha que se ha llevado a cabo para defender la posibilidad de okupar y la autonomía ganada en Karcelona. Sin embargo es importante ser consciente de otras luchas que existen más allá de la okupación y por eso no se puede perder de vista, a la hora de pactar con la administración, el mapa general de sus políticas y las situaciones abusivas que de ellas se derivan. En resumen, el poder recupera los elementos moderados y, mediante esta división, rompe el movimiento a la hora que reinventa el funcionamiento del sistema. Ante la recuperación institucional de elementos conflictivos del municipalismo y el independentismo, ha crecido el coste que conlleva asumir plenamente nuestra enemistad hacia el estado. Dicho esto, sufrir la represión no es ninguna garantía de nuestra radicalidad. En algunos casos hemos visto discursos radicales actitudes de mierda, mientras que en otros hemos visto discursos conciliadores acompañados de de actitudes violentas y combativas, ¿de qué sirve autoproclamarse cualquier cosa que la práctica no confirma? Definitivamente, algún movimiento debe plantarse y visibilizar una confrontación más directa a las dinámicas del estado, con la práctica la acción directa y luchando para influenciar las movilizaciones a partir de nuestra perspectiva, la de la okupación como una herramienta para el cambio social.

POR UNA

OKUPACION

LIBRE Y

SALVAJE

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